miércoles, 22 de abril de 2015

Ortografía

Ortografía, de Ángeles Mastretta

Al fin, su marido se cansó de quedar bien con ella y se fue a quedar bien con alguien más. Los primeros días Ofelia sintió la soledad como un cuchillo y se tuvo tanta pena que andaba por la casa a ratos ruborizada y a ratos pálida. Luego se hizo al ánimo de aceptar que el hombre de toda su vida se hubiera sentido con tiempo para iniciar otra vida en otra parte y hasta le pareció conmovedor haberse casado con alguien a quien los años le alcanzaban para tanto.

Pensando en eso anduvo por la casa poniendo en orden el desorden, buscando otro modo de ver el mundo, para empezar, por desde dónde iba a verlo. Un día cambió los cuadros de pared, otro regaló sillas del comedor que de tanto ser modernas pasaron de moda. Luego mandó su colchón grande a un asilo en el que dormirían dos viejitos aún enamorados y se compró una cama sobria y en paz como su nueva vida. Al último arremetió contra su sala, segura de que urgía cambiar la tela de los sillones.

El tapicero llegó al mismo tiempo en que a ella le entregaron por escrito la petición formal de divorcio. La puso a un lado para pensar en cosas más tangibles que el desamor en ocho letras.

Trajinó en un muestrario buscando un color nuevo y cuando se decidió por el verde pálido el tapicero llamó a dos ayudantes que levantaron los muebles rumbo al taller.

Junto con ese ajuar se iba el paisaje que había reinado en su casa los pasados diez años. Ofelia los vio irse y siguió con la mirada el rastro de cositas que iban saliendo de entre los cojines: un botón, dos alfileres, una pluma que ya no pintaba, unas llaves de quién sabe dónde, un boleto de Bellas Artes que nunca encontraron a tiempo para llegar a la función, el rabo de unos anteojos, dos almendras que fueron botana y un papelito color de rosa, doblado en cuatro, que Ofelia recogió con el mismo sosiego con que había ido recogiendo los demás triques.

Lo desdobló. Tenía escrito un recado con letras grandes e imprecisas que decía:

“Corazón: has lo que lo que tu quieras, lo que mas quieras, has lo que tu decidas, has lo que mas te convenga, has lo que sientas mejor para todos”. ¿Has? dijo Ofelia en voz alta. ¿Su marido se había ido con una mujer que escribía haz de hacer con has de haber?, ¿con una que no le ponía el acento a tú el pronombre y lo volvía tu el adjetivo?, ¿con alguien capaz de confundir el más de cantidad con el mas de no obstante?

La ortografía es una forma sutil de la elegancia de alma, quien no la tiene puede vivir en donde se le dé la gana. Según el pliego que debía firmar, la causa del divorcio era incompatibilidad de caracteres. Nada más cierto, pensó ella. La ortografía es carácter. Firmó.

jueves, 16 de abril de 2015

¿Quieres participar en un libro de relatos?

Si te apetece colaborar en un libro, estamos preparando una recopilación de relatos que será publicada en la editorial Atónitos. Los alumnos, antiguos alumnos y amigos de Paréntesis están invitados a participar. Ten en cuenta lo siguiente:
Extensión. Dos modalidades: relato breve de 1200 palabras como máximo o microrrelato de 200 palabras como máximo.
Cada autor/a puede participar con un único texto. Si ha colaborado en la difusión de esta noticia, podrá aumentar sus posibilidades de ser seleccionado aportando un total de dos historias.
Las relaciones entre personas son la temática principal. Encuentros, desencuentros, amores y odios (fraternales, filiales, sexuales, pasionales) vertebrarán los relatos.
Participar en un libro de relatos
Las historias ocurren en Málaga, o localidad similar, pero no se menciona ninguna ubicación que pueda desvelarla (es posible mencionar el puerto, la catedral o el centro, pero no hablar de “El palmeral de las sorpresas”, “la Manquita” o la calle Larios). El lector no tiene que saber exactamente dónde es, solo necesita percibir una localidad mediterránea española.
El tiempo es el actual. Es nuestro mundo, con una atención más marcada en una realidad: hay una guerra no declarada en el sur (Marruecos), con continuos conflictos y batallas fronterizas donde el objetivo es acceder a Europa. Aunque las protestas y disturbios han sido menores, la presión se percibe en la ciudad del libro. Se trata de una condición ambiental que no tiene por qué convertirse en centro de la narración. En cualquier caso, quien quiera sumergirse de lleno en este aspecto de la situación, puede hacerlo.
Los autores seleccionados se comprometen a participar en alguna de las presentaciones del libro que organice la editorial.
Plazo de entrega para participar en el libro: hasta el 30 de mayo de 2015.
El texto tiene que enviarse mediante el formulario que encontrarás en el siguiente enlace:

Esta es una propuesta abierta. Por favor, difúndela.

miércoles, 8 de abril de 2015

Soñar despierto

El reloj sonó como todos los días laborables a las 6 de la mañana y me despertó con su desagradable sonido. Siempre me entran ganas de tirarlo por la ventana y seguir durmiendo, pero me es imposible, ya que mi puesto de trabajo lo tengo a 50 kilómetros, así que rápidamente me aseo, me visto y desayuno para coger el autobús de las 7.
Resultado de imagen de dibujo parada autobúsAntes de llegar a la parada me llamó la atención un grupo de gente. Por curiosidad me acerqué y vi que estaba la televisión filmando un spot publicitario anunciando un perfume. A pesar del madrugón que se dio la joven modelo, estaba sonriente y con buen humor. Me quedé petrificado, parecía un sueño. Me imaginaba que era la mujer de mi vida. Cuánta adrenalina invadía mi cuerpo. " Hoy es mi día a pesar de las 8 horas de trabajo que me esperan", pensé.
Se acercaba el autocar. Aligeré el paso para subirme a él. Durante el trayecto no dejé de pensar en su bonita imagen y me dije: "sólo me queda la ilusión de perfumarme con el aroma que estaba promocionando".
Josefina Arias